La sobra con la sonrisa

Estimado doctor xYx,

Aún sigo sorprendido por su diagnóstico y más aun con su testimonio frente al jurado. Ese testimonio que me condenó a este frio lugar.
Creí que nos entendíamos, que nos convertimos en amigos y cómplices al tener las mismas ideas, así que usted sabe muy bien por que hice lo que hice.
Aun así, será esa capacidad mía que tengo de perdonar, en mi mente siempre seremos amigos, después de todo todavía sigo sus consejos; pensar antes de hacer, tener en cuenta que las personas son más que costales de carne; aunque sigo sin poder mirarles a los ojos, esa sensación de que alguien está ahí detrás me hiela la sangre.
Cada noche antes de dormir me dan el coctel que me recomendó, y me relaja para dormir, para soñar.
El tiempo se nos fue y nunca pude terminar de contarlo todas mis pesadillas, esas que nadie puede terminar de escuchar, solo usted.
Esta es especial.
Los sueños que tenemos a veces, esos que sentimos nuestra conciencia activa y funcional pero nuestro cuerpo está paralizado, no somos capaces de movernos, sin embargo estamos aún despiertos, nuestros sentidos adormecidos, así sabemos que hay en nuestro alrededor; reconocemos nuestro cuarto entre las sombras, la textura de la cama y los olores que nos rodean; esto es lo que usted dice nos pasa a todos.
En mi pesadilla, así me siento, desesperado por moverme; atrapado en mi propio cuerpo moviendo mis ojos de un lado a otro, lucho fuertemente para librarme de esa fuerza que me somete, y de repente lo escucho. Los rechinidos de la puerta que se abre lentamente, muy lentamente, y juega conmigo cerrando y abriendo; así de repente el sonido cambia y escucho pasos que vienen hacia mí.
El sudor de mi frente escurre por mi rostro, me empujo a ver quién hace esos sonidos, a esa sombra que camina hacia mí, pero es inútil. Ahora esta tan cerca que es perceptible, ya siento su presencia aquí, lo escucho junto de mí, respirando en mi oído, en mi cuello. Trato de gritar sin éxito, el viene más cerca, ya está frente a mi rostro, y miro como su silueta se ilumina por un débil rayo de luz que viene de fuera. Veo su esquelético rostro mirándome, y esa sonrisa que tiene hace que mis huesos tiemblen; esa sonrisa… Nunca la voy a olvidar. Sus inmensos ojos me hacen saber que el disfruta de mi horror al mirarlo, se deleita con mi dolor psicológico.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*