{"id":204,"date":"2018-01-24T06:05:25","date_gmt":"2018-01-24T06:05:25","guid":{"rendered":"http:\/\/manopeluda.com.mx\/?p=204"},"modified":"2018-01-26T07:44:45","modified_gmt":"2018-01-26T07:44:45","slug":"la-leyenda-la-quemada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/2018\/01\/24\/la-leyenda-la-quemada\/","title":{"rendered":"La Leyenda de la Quemada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Muchas de las calles, puentes y callejones de la capital de la Nueva Espa\u00f1a tomaron sus nombres debido a sucesos ocurridos en ellas mismas, a los templos o conventos que ah\u00ed se establecieron o por haber vivido y tenido sus casas personajes y caballeros famosos, militares y gente de alta alcurnia. Este es el caso de <strong>la calle de La quemada<\/strong>, que hoy lleva el nombre de <strong>Quinta Calle de Jes\u00fas Mar\u00eda<\/strong>, y seg\u00fan nos cuenta esta incre\u00edble leyenda, tom\u00f3 precisamente ese nombre en virtud a lo que ocurri\u00f3 a mediados del siglo XVI.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h2>El inicio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se cuenta que en esos d\u00edas, cuando reg\u00eda la Nueva Espa\u00f1a Don Luis de Velasco I que reemplazaba al Virrey Don Antonio de mendoza (El hijo de Don Luis ser\u00eda Virrey 40 a\u00f1os m\u00e1s tarde), viv\u00edan en una amplia casona Don Gonzalo Espinosa de Guevara y su hija <strong>Beatriz<\/strong>, ambos espa\u00f1oles provenientes de la Villa de Illescas. Pose\u00edan una gran fortuna que en muy poco tiempo se acrecent\u00f3 gracias a los negocios y a la inteligencia del padre de Beatriz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las historias nos relatan que <strong>Beatriz<\/strong> era una mujer muy bella, siendo \u00e9sta un v\u00ednculo de atracci\u00f3n m\u00e1s que el dinero: veinte a\u00f1os de edad, cuerpo de graciosas formas, ojos de esmeralda, rostro hermoso y una blancura de azucena, enmarcado en abundante y sedosa cabellera tan negra como la noche que ca\u00eda por sus hombros y formaba una cascada hasta la espalda de fina curvatura.<\/p>\n<figure id=\"attachment_206\" aria-describedby=\"caption-attachment-206\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-206\" src=\"http:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Calle-de-la-Quemada-300x225.jpg\" alt=\"Calle de la Quemada\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Calle-de-la-Quemada-300x225.jpg 300w, https:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Calle-de-la-Quemada-326x245.jpg 326w, https:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Calle-de-la-Quemada-80x60.jpg 80w, https:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/Calle-de-la-Quemada.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-206\" class=\"wp-caption-text\">Calle de la Quemada<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se asegura que adem\u00e1s de esas cualidades f\u00edsicas, su alma era toda bondad y dulzura, pues gustaba de amparar a los enfermos, curar a los apestados y socorrer a los humildes por los cuales lleg\u00f3 a despojarse de sus valiosas joyas en plena calle para dejarlas en esas manos temblorosas y clor\u00f3ticas.<span id=\"more-25310\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esas cualidades principalmente eran el motivo que impulsaba a los hombres a seguirla, adem\u00e1s de sentirse de alguna manera atra\u00eddos por la fortuna de su padre. As\u00ed, muchos caballeros y nobles galanes desfilaron ante la casa de do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong>, sin que aceptara a ninguno de ellos, por m\u00e1s que fueran buenos partidos para efectuar un ventajoso matrimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aquella tranquila vida fue interrumpida con la llegada de un hombre que finalmente ser\u00eda su esposo. Se trataba de Don Mart\u00edn de Sc\u00f3poli, marqu\u00e9s de Piamonte y Franteschelo, un apuesto caballero italiano que se prend\u00f3 de inmediato de la hispana y comenz\u00f3 a amarla no con tiento y discreci\u00f3n, sino con abierta locura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal fue su enamoramiento, que plantado en mitad de la calleja en donde estaba la casa de do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong>, all\u00e1 cerca del convento de Jes\u00fas Mar\u00eda, se opon\u00eda al paso de cualquier caballero que tratara de transitar cerca de la casa de su amada. Por este motivo no faltaron altivos caballeros que contestaron con hombr\u00eda la impertinencia del italiano, saliendo a relucir las espadas. Muchas veces bajo la luz de la luna y frente al balc\u00f3n de do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong>, se cruzaron los aceros del marqu\u00e9s de Piamonte y los dem\u00e1s enamorados, resultando vencedor el italiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al amanecer, cuando pasaba la ronda por esa calle, siempre hallaba a un caballero muerto, herido o agonizante a causa de las heridas que produjera la hoja toledana del se\u00f1or de Piamonte. As\u00ed, uno tras otro iban cayendo los posibles maridos de la hermosa dama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong> se sinti\u00f3 atra\u00edda por este misterioso caballero; su presencia y galanura hicieron nacer en la mujer un sentimiento dif\u00edcil de romper. Las frases ardientes que don Mart\u00edn le hab\u00eda dirigido hab\u00edan hecho de ella una mu\u00f1eca de trapo pendiente de lo que \u00e9l hiciera. Pero, al enterarse de que por su culpa hab\u00eda corrido mucha sangre, se llen\u00f3 de pena y de angustia por los hombres muertos, comenzando a alejarse de la ventana donde observaba a su amado y resisti\u00e9ndose a leer las cartas que \u00e9ste le hac\u00eda llegar con su sirvienta. Ya se hab\u00eda cansado de la celosa obsesi\u00f3n de Sc\u00f3poli.<\/p>\n<h2>La tragedia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche, despu\u00e9s de rezar ante la imagen de Santa Luc\u00eda -virgen m\u00e1rtir que se sac\u00f3 los ojos- tom\u00f3 una terrible decisi\u00f3n tendiente a lograr que Don Mart\u00edn de Sc\u00f3poli\u00a0 dejara de amarla para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-207 alignleft\" src=\"http:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/carbon-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/carbon-300x200.jpg 300w, https:\/\/manopeluda.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/carbon.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de arreglar ciertos asuntos que no quiso dejar pendientes, como su ayuda a los pobres y medicinas y alimentos que deb\u00eda entregar peri\u00f3dicamente a los conventos, despidi\u00f3 a toda la servidumbre, y despu\u00e9s de ver que su padre sal\u00eda con rumbo a la Casa del Factor y de asegurarse que estaba completamente sola, llev\u00f3 hasta su alcoba un brasero, coloc\u00f3 carb\u00f3n, le puso fuego, y cuando el calor del anafre se hizo intenso, se puso de rodillas frente a \u00e9l e invocando a Santa Luc\u00eda y nombrando entre sus rezos a don Mart\u00edn, clav\u00f3 con decisi\u00f3n su hermoso rostro sobre el brasero. En ese momento las brasas crepitaron emanando un olor a carne quemada que en menos de cinco segundos ya hab\u00eda invadido la antes olorosa habitaci\u00f3n a jazm\u00edn. Luego de un grito, <strong>Beatriz<\/strong> cay\u00f3 desmayada junto al anafre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiso Dios que acertara pasar por all\u00ed el fraile Marcos de Jes\u00fas y Gracia, quien por ser confesor de do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong> entr\u00f3 corriendo a la casona despu\u00e9s de escuchar el grito tan agudo y doloroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontr\u00f3 a do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong> a\u00fan en el piso, la levant\u00f3 con gran cuidado y quiso colocarle hierbas y vinagre sobre el rostro quemado, al mismo tiempo que le preguntaba qu\u00e9 le hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong>, no acostumbrada a mentir, le explic\u00f3 los motivos que tuvo para llevar a cabo tan horrendo castigo, terminando por decirle al religioso que esperaba que ya con el rostro desfiguradro, don Mart\u00edn el de Piamonte no la celar\u00eda, cesando los duelos en la calleja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El religioso fue en busca de don Mart\u00edn y le explic\u00f3 lo sucedido, esperando tambi\u00e9n que la reacci\u00f3n del italiano fuera en el sentido en que do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong> hab\u00eda pensado, pero no fue as\u00ed. El caballero italiano se fue de prisa a la casa de do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong>, su amada, a quien hall\u00f3 sentada en un sill\u00f3n sobre un coj\u00edn de terciopelo carmes\u00ed. Su rostro cubierto con un velo negro que ya estaba manchado de sangre y carne quemada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que con mucho cuidado le descubri\u00f3 el rostro a su amada y en vez de retroceder lleno de horror, se qued\u00f3 at\u00f3nito, apenado y mirando lo que un d\u00eda fue el m\u00e1s hermoso de los rostros. Bajo sus antes arqueadas y pobladas cejas, hab\u00eda dos agujeros con los p\u00e1rpados chamuscados, sus mejillas sonrosadas eran cr\u00e1teres abiertos por donde escurr\u00eda sanguaza y los labios antes bellos, carnosos, dignos de un beso apasionado, eran una rendija que formaba una mueca horrible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el sacrificio, do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong> pens\u00f3 que don Mart\u00edn iba a rechazarla, incluso estaba esperando que saliera corriendo de all\u00ed, pero no fue as\u00ed, el marqu\u00e9s de Piamonte se arrodill\u00f3 y le dijo con palabras dulces:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014\u00a1Ah, do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong>!, yo os amo no por vuestra belleza f\u00edsica, sino por vuestras cualidades morales; sois buena y generosa, sois noble y vuestra alma es grande.<br \/>\nTales palabras fueron seguidas de un llanto de amor y ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En cuanto regrese vuestro padre, os pedir\u00e9 para esposa, si es que vos me am\u00e1is \u2014termin\u00f3 diciendo el caballero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La boda de do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong> y el marqu\u00e9s de Piamonte se celebr\u00f3 en el templo de La Profesa, siendo el acontecimiento m\u00e1s sensacional de aquellos tiempos. Don Gonzalo de Espinosa y Guevara gast\u00f3 gran fortuna en los festejos, y por su parte el marqu\u00e9s de Piamonte regal\u00f3 a la novia vestidos, alhajas y mobiliario tra\u00eddos desde Italia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro est\u00e1 que do\u00f1a <strong>Beatriz<\/strong>, al llegar ante el altar, se cubr\u00eda el rostro con un tupido velo blanco para evitar la insana curiosidad de la gente. Y cada vez que sal\u00eda a la calle sola al cercano templo a escuchar misa o acompa\u00f1ada de su esposo, lo hac\u00eda con el rostro cubierto por un velo negro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca nadie la vio sin su atuendo, y a partir de entonces se le conoci\u00f3 como\u00a0<strong>la calle de La quemada<\/strong> debido al dram\u00e1tico suceso que demostr\u00f3 que el verdadero amor se sobrepone a cualquier obst\u00e1culo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas de las calles, puentes y callejones de la capital de la Nueva Espa\u00f1a tomaron&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":205,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2,1],"tags":[3,4,17],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204"}],"collection":[{"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=204"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":210,"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/204\/revisions\/210"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/205"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}