{"id":39,"date":"2015-08-29T07:33:21","date_gmt":"2015-08-29T07:33:21","guid":{"rendered":"http:\/\/manopeluda.com.mx\/?p=39"},"modified":"2015-08-29T08:08:56","modified_gmt":"2015-08-29T08:08:56","slug":"la-calle-de-la-quemada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manopeluda.com.mx\/index.php\/2015\/08\/29\/la-calle-de-la-quemada\/","title":{"rendered":"La calle de la quemada"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\"> <i>Leyenda mexicana de la \u00e9poca colonial.<\/i> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Muchas de las calles, puentes y callejones de la capital de la Nueva Espa\u00f1a tomaron sus nombres debido a sucesos ocurridos en las mismas, a los templos o conventos que en ellas se establecieron o por haber vivido y tenido sus casas personajes y caballeros famosos, capitanes y gentes de alcurnia. La calle de La Quemada, que hoy lleva el nombre de 5a. Calle de Jes\u00fas Mar\u00eda y seg\u00fan nos cuenta esta dram\u00e1tica leyenda, tom\u00f3 precisamente ese nombre en virtud a lo que ocurri\u00f3 a mediados del Siglo XVI. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Cu\u00e9ntase que en esos d\u00edas reg\u00eda los destinos de la Nueva Espa\u00f1a don Luis de Velasco I., (despu\u00e9s fue virrey su hijo del mismo nombre, 40 a\u00f1os m\u00e1s tarde), que vino a reemplazar al virrey don Antonio de Mendoza enviado al Per\u00fa con el mismo cargo. Por esa misma fecha viv\u00edan en una amplia y bien fabricada casona don Gonzalo Espinosa de Guevara con su hija Beatriz, ambos espa\u00f1oles llegados de la Villa de Illescas, trayendo gran fortuna que el caballero hispano acrecent\u00f3 aqu\u00ed con negocios, minas y encomiendas. Y d\u00edcese en viejas cr\u00f3nicas desle\u00eddas por los siglos, que si grande era la <span id=\"IL_AD5\" class=\"IL_AD\">riqueza<\/span> de don Gonzalo, mucho mayor era la hermosura de su hija. Veinte a\u00f1os de edad, cuerpo de graciosas formas, ojos glaucos, rostro hermoso y de una blancura de azucena, enmarcado en abundante y sedosa <span id=\"IL_AD4\" class=\"IL_AD\">cabellera<\/span> bruna que le ca\u00eda por los hombros y formaba una cascada hasta la espalda de fina curvadura. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Asegur\u00e1base en ese entonces que su grandiosa hermosura corr\u00eda pareja con su alma toda bondad y toda dulzura, pues gustaba de amparar a los enfermos, curar a los apestados y socorrer a los humildes por los cuales lleg\u00f3 a despojarse de sus valiosas joyas en plena calle, para dejarlas en esas manos temblorosas y clor\u00f3ticas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Con todas estas cualidades, de belleza, alma generosa y noble cuna a lo cual se sumaba la inmensa fortuna de su padre, l\u00f3gico es pensar que no le faltaron galanes que comenzaron a requerirla en amores para posteriormente solicitarla como esposa. Muchos caballeros y nobles galanes desfilaron ante la casa de do\u00f1a Beatr\u00edz, sin que esta aceptara a ninguno de ellos, por m\u00e1s que todos ellos eran buenos partidos para efectuar un ventajoso matrimonio. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Por fin lleg\u00f3 aquel caballero a quien el destino le hab\u00eda deparado como esposo, en la persona de don Mart\u00edn de Sc\u00f3poli, Marqu\u00e9s de Piamonte y Franteschelo, apuesto caballero italiano que se prend\u00f3 de inmediato de la hispana y comenz\u00f3 a amarla no con tiento y discreci\u00f3n, sino con abierta locura. <\/span><\/p>\n<p><code class=\"plain\"><\/code><!--nextpage--><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Y fue tal el enamoramiento del marqu\u00e9s de Piamonte, que plantado en mitad de la calleja en donde estaba la casa de do\u00f1a Beatr\u00edz o cerca del convento de Jes\u00fas Mar\u00eda, se opon\u00eda al paso de cualquier caballero que tratara de transitar cerca de la casa de su amada. Por este motivo no faltaron altivos caballeros que contestaron con hombr\u00eda la impertinencia del italiano, saliendo a relucir las espadas. Muchas veces bajo la luz de la luna y frente al balc\u00f3n de do\u00f1a Beatriz, se cruzaron los aceros del Marqu\u00e9s de Piamonte y los dem\u00e1s enamorados, habiendo resultado vencedor el italiano. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Al amanecer, cuando pasaba la ronda por esa calle, siempre hallaba a un caballero muerto, herido o agonizante a causa de las heridas que produjera la hoja toledana del se\u00f1or de Piamonte. As\u00ed, uno tras otro iban cayendo los posibles esposos de la hermosa dama de la Villa de Illescas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Do\u00f1a Beatriz, que amaba ya intensamente a don Mart\u00edn, por su presencia y galanura, por las frases ardientes de amor que le hab\u00eda dirigido y las esquelas respetuosas que le hizo llegar por manos y conducto de su ama, supo lo de tanta sangre corrida por su culpa y se llen\u00f3 de pena y de angustia y de dolor por los hombres muertos y por la conducta celosa que observaba el de Piamonte. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Una noche, despu\u00e9s de rezar ante la imagen de Santa Luc\u00eda, v\u00edrgen m\u00e1rtir que se sac\u00f3 los ojos, tom\u00f3 una terrible decisi\u00f3n tendiente a lograr que don Mart\u00edn de Sc\u00fapoli marqu\u00e9s de Piamonte y Franteschelo dejara de amarla para siempre. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Al dia siguiente, despu\u00e9s de arreglar ciertos asuntos que no quiso dejar pendientes, como su ayuda a los pobres y <span id=\"IL_AD1\" class=\"IL_AD\">medicinas<\/span> y alimentos que deb\u00edan entregarse peri\u00f3dicamente a los pobres y conventos, despidi\u00f3 a toda la servidumbre, despu\u00e9s de ver que su padre sal\u00eda con rumbo a la Casa del Factor. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Llev\u00f3 hasta su alcoba un brasero, coloc\u00f3 carb\u00f3n y le puso fuego. Las brasas pronto reverberaron en la estancia, el calor en el anafre se hizo intenso y entonces, sin dejar de invocar a Santa Luc\u00eda y pronunciando entre lloros el nombre de don Mart\u00edn, se puso de rodillas y clav\u00f3 con decisi\u00f3n, su hermoso rostro sobre el brasero. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Crepitaron las brasas, un olor a carne quemada se esparci\u00f3 por la alcoba antes olorosa a jazm\u00edn y almendras y despu\u00e9s de unos minutos, do\u00f1a Beatriz peg\u00f3 un grito espantoso y cay\u00f3 desmayada junto al anafre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Quiso Dios y la suerte que acertara a pasar por all\u00ed el fraile mercedario Fray Marcos de Jes\u00fas y Gracia, quien por ser confesor de do\u00f1a Beatriz entr\u00f3 corriendo a la casona despu\u00e9s de escuchar el grito tan agudo y doloroso. <\/span><\/p>\n<p><code class=\"plain\"><\/code><!--nextpage--><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Encontr\u00f3 a do\u00f1a Beatriz a\u00fan en el piso, la levant\u00f3 con gran cuidado y quiso colocarle hierbas y vinagre sobre el rostro quemado, al mismo tiempo que le preguntaba qu\u00e9 le hab\u00eda ocurrido. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Y do\u00f1a Beatriz que no ment\u00eda y menos a Fray Marcos de Jes\u00fas y Gracia que era su confesor, le explic\u00f3 los motivos que tuvo para llevar al cabo tan horrendo castigo. Terminando por decirle al mercedario que esperaba que ya con el rostro horrible, don Mart\u00edn el de Piamonte no la celar\u00eda, dejar\u00eda de amarla y los duelos en la calleja terminar\u00edan para siempre. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">El religioso fue en busca de don Mart\u00edn y le explic\u00f3 lo sucedido, esperando tambi\u00e9n que la reacci\u00f3n del italiano fuera en el sentido en que do\u00f1a Beatriz hab\u00eda pensado, pero no fue as\u00ed. El caballero italiano se fue de prisa a la casa de do\u00f1a Beatriz su amada, a quien hall\u00f3 sentada en un sill\u00f3n sobre un coj\u00edn de terciopelo carmes\u00ed, su rostro cubierto con un velo negro que ya estaba manchado de sangre y carne negra. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Con sumo cuidado le descubri\u00f3 el rostro a su amada y al hacerlo no retrocedi\u00f3 horrorizado, se qued\u00f3 at\u00f3nito, apenado, mirando la cara hermosa y blanca de do\u00f1a Beatriz, horriblemente quemada. Bajo sus antes arqueadas y pobladas cejas, hab\u00eda dos agujeros con los p\u00e1rpados chamuscados, sus mejillas sonrosadas, eran cr\u00e1teres abiertos por donde escurr\u00eda sanguaza y los labios antes bellos, carnosos, dignos de un beso apasionado, eran una rendija que formaban una mueca horrible. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Con este <span id=\"IL_AD3\" class=\"IL_AD\">sacrificio<\/span>, do\u00f1a Beatriz pens\u00f3 que don Mart\u00edn iba a rechazarla, a despreciarla como esposa, pero no fue as\u00ed. El marqu\u00e9s de Piamonte se arrodill\u00f3 ante ella y le dijo con frases en las que campeaba la ternura: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">-Ah, do\u00f1a Beatriz, yo os amo no por vuestra belleza f\u00edsica, sino por vuestras cualidades morales, s\u00f3is buena y generosa, s\u00f3is noble y vuestra alma es grande&#8230; <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">El llanto cort\u00f3 estas palabras y ambos lloraron de amor y de ternura. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">-En cuanto regrese vuestro padre, os pedir\u00e9 para esposa, si es que vos me am\u00e1is. Termin\u00f3 diciendo el caballero. <\/span><\/p>\n<p><code class=\"plain\">\u00a0<\/code><!--nextpage--><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">La boda de do\u00f1a Beatriz y el marqu\u00e9s de Piamonte se celebr\u00f3 en el templo de La Profesa y fue el acontecimiento m\u00e1s sensacional de aquellos tiempos. Don Gonzalo de Espinosa y Guevara gast\u00f3 gran fortuna en los festejos y por su parte el marqu\u00e9s de Piamonte regal\u00f3 a la novia <span id=\"IL_AD6\" class=\"IL_AD\">vestidos<\/span>, alhajas y <span id=\"IL_AD2\" class=\"IL_AD\">mobiliario<\/span> tra\u00eddos desde Italia. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">Claro est\u00e1 que do\u00f1a Beatriz al llegar ante el altar se cubr\u00eda el rostro con un tupido velo blanco, para evitar la insana curiosidad de la gente y cada vez que sal\u00eda a la calle, sola al cercano templo a escuchar misa o acompa\u00f1ada del esposo, lo hac\u00eda con el rostro cubierto por un velo negro. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Georgia; font-size: large;\">A partir de entonces, la calle se llam\u00f3 Calle de la Quemada, en memoria de este acontecimiento que ya en cuento o en leyenda, han repetido varios autores, siendo estos datos los aut\u00e9nticos y que obran en polvosos documentos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>fuente: http:\/\/www.mitos-mexicanos.com\/leyendas-mexicanas-epoca-colonial\/la-calle-de-la-quemada.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leyenda mexicana de la \u00e9poca colonial. 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